Hay amores que nunca se olvidan
por que nunca se les perdona.
La chica de apenas 17 años se limpia las lágrimas , deja el teléfono y empieza a escribir palabras para esa persona que creía indicada.
Comenzó.
¿Recuerdas la noche que te conocí? Fue hace tanto tiempo y aún así esa memoria permanece intacta.
Iba vestida de color escarlata y tú con una camisa que hacia resaltar tu sonrisa.
Esa vez entendí desde un principio lo distintos que éramos... y aún así cuanto nos quisimos.
Te preguntarás por qué llamé. Bien, esperaba que fuera el del pasado quien contestará.
Dime, ¿dónde lo tienes encerrado?
Prendió un cigarro vicio que él siempre había odiado.
Ella creía que esto serviría de inspiración, no sabía qué decir en esa carta que no hubiera dicho antes.
¿Cuánto daño no hemos hecho?, ¿cuántas palabras hirientes no se nos escaparon?, ¿cuántas lagrimas no hemos reclamado a gritos?, Y sobre todo ¿cuánto no hemos cambiado?
Te has vuelto frío, intolerante, cruel y me atrevo a decir que un excelente actor. Y al momento de leer esto has de estar diciendo: Lo aprendí de la mejor.
Sí. Cambiamos. Por lo tanto cambió lo que teníamos y se nos desmoronó.
Pero nos queremos ¿cierto?
Se imaginó su voz diciendo un "No es suficiente".
Ella lo conocía tan bien.
Para ti nada es suficiente. Por mas que lo intenté esto se torno algo irreparable, hay cosas que simplemente no tienen arreglo.
Culpas a todo, a todos... pero no te culpas a ti.
Cometo errores, pero ¿tú estas libre de equivocaciones? Tus gritos, tus palabras cortantes, oraciones con malas intenciones, son algo que debo perdonar, ¿verdad?
Escribo esta carta con la única intención de decirte adiós.
Hubo un tiempo que me hiciste mucho bien pero eso ya pasó.
Sabes que me esforcé por que no terminará pero no puedo obligarte a luchar por algo que no quieres y yo... yo no estoy dispuesta a llevar sola una carga tan pesada.
Puedes olvidarme, yo prometo recordarte.
Terminando de escribir abrió y cerro su mano.
Le dolía por haber escrito todo eso con la mano tan tensa, tratando de lastimar al papel como una vez la había lastimado él.
Encendió otro cigarro, miro su carta y la quemó.
No le iba a avisar que se iría, simplemente lo haría. Sin decirle siquiera un adiós a esa persona que una vez tanto amó.
